UN BUEN LIBRO PARA LEER:  NOSOTROS LOS MALDITOS  (1976-77)

NosotrosLosMalditos

                       

 

 Pau Malvido ("Pau Maragall") 

 Editorial  ANAGRAMA

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 Comienzos de libros

 

Rock y futbolines en el 64 

 

     Ahora que las revistas hablan tanto de los movimientos juveniles, de los hippies, de los anarquistas y de los comuneros, nosotros, que tenemos ya más de veinticinco años y que formamos parte de las primeras tribus barcelonesas de hippies y «freaks» (en inglés, freak es «raro», «extravagante»), queremos explicar unas cuantas cosas para mayor vacile de propios y extraños. Ante todo, que toda esta avalancha de artículos y revistas nos aburren con sus tonterías.

    Es importante repetir que durante el surgimiento en Barcelona de los rockeros y después de los hippies, nadie, ninguno de ellos, escribió nada sobre lo que estaban viviendo. Nunca salió nada publicado, nada que fuese escrito por rockeros y hippies sobre ellos mismos. Llegaron libros yanquis y aparecieron articulistas y pensadores. Nada directamente surgido de los «protagonistas» del asunto. y luego salen artículos, como los de Ajoblanco, en los que se “entierra” al hippismo calificándolo de invento de esnobs americanos ricos.

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    Es natural que los Racioneros y Ribas y Cia de Ajoblanco piensen esto, porque ellos mismos, gente procedente de ambientes intelectuales ricos y con vocación elitista, si fueron hippies lo fueron al estilo esnob…

    La “masa” hippie y freak de Barcelona y comarca poco tuvo que ver con esta gente. Eran más bien, en sus orígenes izquierdistas desengañados o agotados, Pequeño burgueses más bien pobretones, mezclados con grifotas de la línea tradicional (gente del barrio chino) y extranjeros peregrinantes. Y los rockeros de antes, los de los años 60-65, estaban muy lejos de los intelectuales snobs. Eran «chavas», «charnas» y hasta «pijis», pero no mentes destinadas al comercio de la letra.

    El baile Tokio fue cerrado por cuestión de drogas allá por el año 1964. No eran drogas destinadas a hippies ni a freaks. Era grifa de la de siempre, la que, según se decía, fumaban los “Lejías” (legionarios) y gente afín. Barcelona, por tener puerto de mar, colonias gitanas, barrio chino y legionarios en el norte de África, tiene una larga historia de grifa, de “caramelitos” de “gloria” a cinco duros (tiempo ha), de gente que se juntaba para “ir a escupir el muerto”. La gente que iba al Tokio como la que iba al Trolebús (por la zona de Arco del Triunfo), era una mezcla de catalanes hijos de pequeño burgueses, de barrios como el Ensanche más pobre, el casco antiguo, Horta o Pueblo Seco y “chavas”, hijos de andaluces inmigrados. También iba gente más rica con ganas de desmadre, gente golfa, de los que están entre los últimos de la clase. y allí estaban el macarra, el tipo con “nomeolvides” en la muñeca, el grifota de siempre. Allí actuaban los Salvajes, los más ye-yé, los más “joteros” como entonces se llamaba a los rockeros charnas. (Charna de charnego, hijo de inmigrante más o menos catalanizado.)

    Durante esos años (1962-64) el régimen de Franco pretendía modernizarse un poco. Ya habla acabado la política de puertas cerradas y de miseria de post-guerra. Los yanquis ya estaban aquí con sus productos, con sus marines y con sus modas. Los falangistas iban de baja. Se tenía que disimular. El Plan de Desarrollo estaba de moda. Los turistas venían cada vez más. La Universidad empezaba a moverse un poco y en Asturias los mineros hacían las huelgas más importantes desde el 39. Las salas de baile que habían estado controladas por Falange (al acabar sonaba el himno nacional) empezaban a convertirse en “dancings” primero y en “Boites” y “Discotheques” después. En este momento de cierta presión modernizada cuando la gente ye-ye puede reunirse en masa por primera vez. Los permisos se daban algo más fácilmente. Las sesiones musicales de los domingos por la mañana en el Novedades fueron todo un acontecimiento. Unas 1.000 personas acudían fielmente a los “matinales”. Aquello lo montaba la “cadena Red Star”.

    A base de música francesa, italiana y americana nostálgica (Elvis). Toda esta oleada rockera recogió a los supervivientes de las grandes ‘bandas’ de los barrios. Bandas de jóvenes con un espíritu territorial muy fuerte, rozando a veces la delincuencia, Imponiendo su “ley” en la zona que les correspondía, enfrentados o mezclados con elementos falangistas según la zona, sin ningún lugar al que ir aparte de alguna sala de futbolines. La Banda era la forma espontánea de organizar el tiempo libre y de escapar de una sociedad super-controlada, rígida, miedosa, mísera. Bandas como la del Titi eran conocidas en toda Barcelona. La Banda del Titi “operaba” entre Via Layetana y Arco del Triunfo. El robo sistemático y tenaz era su norma. Desde camiones de Coca-Cola vaciados en 10 minutos hasta partidas de tela al por mayor. Todo lo que pasaba por la zona. “Los Correas” todavía aguantan, mantenidos por elementos de extrema-derecha según se decía ya entonces. Las bandas no se formaban solamente en barrios obreros nuevos y marginados, en los que la Falange intentaba aprovechar el anticatalanismo (que como forma de defensa ante una sociedad extraña y más rica aparecía en algunos sectores de recién inmigrados), sino que también se formaban en barrios típicamente catalanes. En general todas las bandas, con alguna excepción, eran demasiado localistas y orgullosas de sí mismas como para dejarse manipular por mucho tiempo por la Falange o por cualquiera otra forma de autoridad institucionalizada. Con el período de desarrollo, turismo y capital yanqui que empieza de verdad en 1960, las bandas se hacen más fuertes primero, estimuladas por las mayores posibilidades de acción que da la mayor circulación de dinero, productos importados y modas. A la larga, sin embargo, tienden a diluirse en un movimiento más amplio y más homogéneo sin dejar de existir. Cuando hay más dinero, más sitios a donde ir, bares, películas extranjeras, festivales, cuando en la radio y en los grandes almacenes se comercia ya con productos ye-ye, las posibilidades de pasar el rato y de identificarse al margen del taller, la oficina o la academia son mayores para todos. La banda del barrio como único reducto diferente del taller, de la escuela y de la familia va dejando paso a los grupitos que pasean por toda Barcelona buscando rollo porque saben lo que hay.

    Debo confesar que escribiendo toda esta historia me doy cuenta de las pocas referencias que poseo. Las personales, las de algunos amigos y poca cosa más. Anécdotas y datos sueltos unidos por las cuatro hipótesis de siempre y por un cierto vicio de coherencia. Y es que resulta que en la prensa no salía nada. Los estudiosos tampoco se han entretenido en ver la vida cotidiana de la juventud en este país durante todos estos años. Hay historias de luchas sociales importantes, de la literatura durante el franquismo, del desarrollo económico, de los movimientos políticos, de poesía y pintura. Pero, aparte de alguna película y alguna novela nadie cuenta nada de lo que hacía la gente durante su tiempo libre, los “usos y costumbres” sus manías privadas. No sé si esto resulta necesario. En todo caso es una parte importante de la vida de la gente.

    En un país en el que no se podía hacer casi nada, en el que la mentira oficial era tan gorda que, en el fondo, nadie la creía, la gente se debió ver obligada a pasar, en cierta manera, de todo. A pasar de todo calladamente, en cualquier rincón. Dándose a diversiones y manías casi íntimas, escapando de todo a base de aprovechar lo que fuese. Ahí está el típico joven catalán, pequeño-burgués, escéptico, agarrado a ocupaciones o manías increíbles. Arreglar radios viejas, cuidar canarios. Sin salir a la luz pública, porque luz pública ni habla. Sexualmente reprimido, lleno de utopías modestas pero igualmente irrealizables. Y al mismo tiempo extraordinariamente hábil para aprovechar cualquier posibilidad.

LesSetzeJutges

Grupo de cantantes españoles fundado en 1961. Pertenecieron a él en algún momento, 

Joan Manuel Serrat, Maria del Mar Bonet, Joan Ramon Bonet, Rafael Subirachs, Lluis Llach, 

Guillermina Motta, Francesc Pi de la Serra, Raimon, entre otros 

   Los universitarios descontentos apenas habían logrado organizar movimientos fuertes en la época de la que hablamos, en los primeros años 60. Las huelgas de estudio les animaron bastante y se lanzaron con más fuerza a cargarse el sindicato falangista que ya estaba medio muerto. Eran minorías clandestinas que empezaban a conseguir asambleas multitudinarias. Gente muy entregada a aquello. No creo que tuvieran muchos contactos con los chavas, con las bandas, o con los rockeros. Su cultura era más bien europea, poco yanqui. Su música era la canción francesa y el jazz. Iban a divertirse a las Ramblas y al barrio viejo, pero desconocían los trucos del lugar… Salió Bob Dylan, salió el movimiento de protesta de la juventud americana, empezaron a haber hippis. Los “setze jutges”, la agrupación de cantantes protestones al viejo estilo francés, tuvieron un hermano menor devoto a Bob Dylan, el “grup de folk”, Pau Riba, Sisa. Empiezan a haber contactos entre gente procedente de la Universidad y del izquierdismo con gente procedente de las bandas de barrio, de los ambientes grifotas y del mundo rockero. Los Beatles hablan llegado a ser lo suficientemente refinados como para gustar a más gente que a los rockeros puros. Los diferentes submundos, más desarrollados, encontraban canales de comunicación cosas comunes de las que poder hablar, un mercado musical más amplio y uniforme, locales especializados, discotecas. Todo esto, sin embargo, quedó como endurecido porque el famoso desarrollo empezó a quebrar. A medio lanzamiento la cosa volvía a congelarse.

   Todo esto, señores, ya forma parte del próximo capítulo de este cuento. Tenemos cantidad de datos ya preparados. Esta época preliminar explicada aquí nebulosamente (yo y la gente amiga consultada éramos muy jóvenes) puede servir al menos para entender que en todas partes cuecen habas, pero en cada parte a su manera. El hippismo americano es una cosa y el de Barcelona otra. los grifotas son una cosa y los intelectuales snobs son otra. Todo el mundo ha vivido su historia Esta es una de ellas, Y la que explica Ajoblanco es otra.

 

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