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Fragmentos de La balada del café triste. Carson McCullers

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Fragmentos de Niebla. Miguel de Unamuno

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Todo lo que hay de James Salter. Comienzo.

 

 

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Comienzo de El evangelio según Jesucristo de José Saramago

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FRAGMENTOS BREVES DE AUTORES CUYO APELLIDO O SEUDÓNIMO COMIENZA POR LA LETRA:

Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudóninimo comienzo por la letra H

Handke, Peter.     (El miedo del portero al penalty)

... Bloch observó que cada vez que mencionaba algo y comenzaba a hablar de ello, contestaban las dos con una historia que les había ocurrido a ellas con el objeto mencionado o con un objeto parecido, o que en cualquier caso conocían de oídas. Por ejemplo, si Bloch hablaba de la fractura de costillas que había sufrido siendo portero, ellas contestaban que unos días antes se había caído un trabajador de una pila de tablones en la serrería del pueblo y también había sufrido una fractura de costillas; y cuando Bloch mencionó entonces que habían tenido que coserle los labios varias veces, le contaron como respuesta un combate de boxeo en la televisión, donde a un boxeador le habían reventado también una ceja; y cuando Bloch contó que al dar un salto una vez chocó con un lateral de la portería y se partió la lengua por la mitad, ellas replicaron inmediatamente que el colegial mudo también tenía la lengua partida en dos...

Enlace directo a los fragmentos de El miedo del portero al penalty de Peter Handke:

Acceso directo los fragmentos de El miedo del portero al penalty de Peter Handke

 

   

Hemingway, Ernest.     (Adios a la armas)

... Tal vez ya estuviera ahogado. ¡Pobre pequeño! ¡Cómo hubiera querido que me ahogaran así! ¡No! Y no obstante, la muerte me evitaría así tener que pasar este momento dolo­roso. Ahora moriría Catherine. Siempre ocurre así. Se muere. No se sabe nada. Nunca se llega a tiempo para saber. Te empujan al juego. Te enseñan las re­glas y, a la primera falta, te matan. O te matan sin motivo, como a Aymo. O bien atrapas la sífilis, como Rinaldi. Pero siempre acaban matándote. Con esto hay que contar. Un poco de paciencia y te llegará el turno.

HormigasQuemadasUn día, en el campo, tiré al fuego un tronco lleno de hormigas. Cuando empezó a arder, las hormigas se trastornaron y se precipitaron primero hacia el centro, donde había fuego; luego, dando media vuel­ta, corrieron al otro extremo. Cuando estuvieron todas allí, cayeron al fuego. Algunas escaparon, con el cuerpo quemado y chafado, y huyeron sin saber dón­de iban. Pero la mayoría corrió hacia el fuego, luego hacia la extremidad fría, donde se amontonaron para caer finalmente al fuego. Me acuerdo que me imaginé que era el fin del mundo y una ocasión única para hacer el papel de Mesías, retirando el tronco del fuego y echándolo a cualquier parte donde las hor­migas pudieran huir hacia tierra. Pero me contenté con rociar el tronco con el agua de un vaso, que una vez vacío me sirvió para preparar un whisky con agua. Me parece que este vaso de agua sobre el tron­co sólo sirvió para recalentar a las hormigas...

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Homero.     (La Odisea)

Espero que me relates, ¡oh Musa! las aventuras de aquel esforzado varón de ingenioso espíritu que después de destruir la sagrada Troya, anduvo errante muchos años por diversos países, en los que pudo estudiar las costumbres de quienes en ellos vivía; y que tantos trabajos sufrió navegando por toda la anchura del mar, en lucha constante para salvar la vida de sus compañeros y regresar felizmente a la patria. Mas todo cuanto hizo fue inútil. Todos cometieron muchas locuras y perecieron a consecuencia de su insensatez. Hiperión, el dios, padre del Sol, irritado porque los aventureros cometieron la impiedad de comerse las vacas de su hijo, los castigó no consintiendo que amaneciese para ellos el día de regresar. ¡Oh diosa, hija de Júpiter! Cuéntanos tan prodigiosas aventuras, o bien, aunque no sea más que una parte de ellas...

Enlace directo al comienzo de La Odisea de Homero:

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Houellebecq, Michel.     (El mapa y el territorio)

  • ... y durante largo tiempo fue la única testigo de sus primeros ensayos artísticos. A ella sus dibujos le parecían bonitos, se lo decía y era sincera, pero algunas veces le lanzaba miradas perplejas. Los niños dibujan monstruos sanguinarios, insignias nazis y aviones de caza (o, los más adelantados, coños y pollas) rara vez flores...
  • ... Jed ignoraba entonces, al igual que Vanessa, que las flores son solo órganos sexuales, vaginas abigarradas que adornan la superficie del mundo, entregadas a la lubricidad de los insectos. Los insectos y los hombres, y también otros animales, parecen perseguir un objetivo, sus desplazamientos son rápidos y orientados, mientras que las flores permanecen fijas y deslumbrantes en la luz. La belleza de las flores es triste porque son frágiles y están destinadas a morir, como todas las cosas que hay en la tierra, por supuesto, pero las flores muy especialmente, y su cadáver , como el de los animales, no es sino una grotesca parodia de su ser vital, y su cadáver, como el de los animales, hiede; todo esto uno lo comprende bien cuando ya ha vivido el paso de las estaciones y la podredumbre de las flores, y Jed lo había comprendido a la edad de cinco años y quizá antes…
  • ... En mi vida he conocido a varios individuos que querían ser artistas y a los que les mantenían sus padres; ninguno consiguió triunfar. Es curioso, podría creerse que la necesidad de expresarse, de dejar huella en el mundo, es una fuerza poderosa; y, sin embargo, por lo general, no basta. Lo que mejor funciona, lo que empuja a la gente con la mayor violencia a superarse sigue siendo la pura y simple necesidad de dinero…
  • ChaosStRoman... era la primera vez que asistía a un entierro serio, a la vieja usanza, un entierro que no pretendía escamotear la realidad del fallecimiento. En París había asistido varias veces a incineraciones; la última fue la de un compañero de Bellas Artes, que había muerto en un accidente aéreo durante sus vacaciones en Lombolc; le había sorprendido que algunos de los presentes no hubieses apagado el móvil en el momento de la incineración…
  • ... era malgache y le había hablado de las curiosas costumbres de exhumación practicadas en su país. Una semana después de la muerte desenterraban el cadáver, deshacían las sábanas en que estaba envuelto y tomaban una comida en su presencia, en el comedor de la familia; a continuación volvían a sepultarlo. Repetían el ritual un mes más tarde, luego tres meses después, ya no se acordaba muy bien pero le parecía que había no menos de siete exhumaciones sucesivas la última se desarrollaba un año después del óbito, antes de que el difunto se le considerase definitivamente muerto y pudiera acceder al descanso eterno. Este ceremonial de aceptación de la muerte y de la realidad física del cadáver era exactamente lo contrario de la sensibilidad occidental moderna…
  • .... Esta frecuentación no podía incitarle a un gran optimismo en cuanto a las relaciones humanas. Por lo que había podido observar, la existencia de los hombres se organizaba alrededor del trabajo, que ocupaba la mayor parte de su vida, y se realizaba en organizaciones de dimensión variable. Al final de los años de trabajo se abría un periodo más breve, marcado por el desarrollo de diversas patologías. Algunos seres humanos, durante el periodo más activo de su vida, intentaban además asociarse en microagrupaciones, denominadas familias, cuya finalidad era la reproducción de la especie, pero estas tentativas, casi siempre, daban un brusco viraje por motivos relacionados con la «naturaleza del tiempo»...
  • ... Se puede trabajar en solitario durante años, es la única manera de trabajar, la verdad sea dicha: llega siempre un momento en que experimentas la necesidad de mostrar tu trabajo al mundo, menos para recibir su juicio que para tranquilizarte sobre la existencia de ese trabajo e incluso sobre tu existencia propia, la individualidad es apenas una ficción breve dentro de una especie social...
  • ... Lo que más me gusta ahora es el final del mes de diciembre; anochece a las cuatro. Entonces me puede poner el pijama, tomar mis somníferos y meterme en la cama con una botella de vino y un libro. Vivo así desde hace años. El sol sale a las nueve; bueno, entre que te lavas y tomas un café es casi mediodía, me quedan cuatro horas de luz que aguantar, normalmente lo consigo sin grandes agobios. Pero en primavera es insoportable, las puestas de sol son interminables y espléndidas, es como una especie de puta ópera, ha continuamente colores nuevos, resplandores nuevos, una vez intenté quedarme aquí toda la primavera y pensé que me moría, cada noche estaba al borde del suicidio con este crepúsculo que no termina nunca...
  • - En mi vida de consumidor –dijo-, habré conocido tres productos perfectos: los zapatos Paraboot Marche, el combinado ordenador portátil-impresora canon Libris y la parka Camel Legend. He amado apasionadamente estos productos, me habría pasado la vida en su compañía, comprando periódicamente, a medida que se fueran gastando, productos idénticos. Se había establecido una relación perfecta fiel que me hacía ser un consumidor feliz. Mi vida no lo era en absoluto, desde todos los puntos de vista, pero al menos tenía esto: a intervalos regulares podía comprarme un par de mis zapatos favoritos. Es poco pero es mucho, sobre todo cuando se tiene una vida interior bastante pobre. Pues bien, me han privado de esta alegría, esta alegría sencilla. Al cabo de unos años, mis productos favoritos han desaparecido de las estanterías, lisa y llanamente han dejado de fabricarlos; y en el caso de mi pobre parka Camel Legend, sin duda la más hermosa jamás fabricada, solo sobrevivió una temporada… Es brutal, ¿sabe usted?, terriblemente brutal. Mientras que las especies de animales más insignificante tardan miles, a veces millones de años en desaparecer, los productos manufacturados son desterrados de la superficie del planeta en unos días, nunca se les concede una segunda oportunidad, no les queda más remedio que sufrir, impotentes, el diktat irresponsable y fascista de los responsables de las líneas de producción…
  • ... la vida te ofrece una oportunidad a veces, se dijo, pero cuando eres demasiado cobarde o indeciso para aprovecharla, la vida recoge sus cartas, hay un momento para hacer las cosas y para abrazar una felicidad posible, ese momento dura algunos días, a veces unas semanas e incluso unos meses, pero sólo se presenta una única vez, y si quieres rectificar más tarde es simplemente imposible, ya no queda sitio para la esperanza, la creencia y la fe, subsiste una resignación suave, una piedad recíproca y entristecida, la sensación inútil y justa de que podría haber ocurrido algo, de que sencillamente uno se ha mostrado indigno del don que le acaban de hacer...
  • Las moscas adultas viven de dos semanas a un mes en la naturaleza, o un lapso más largo en condiciones de laboratorio. Tras haber emergido de la pupa, las moscas dejan de crecer. Las moscas pequeñas no son moscas jóvenes, sino moscas que no se han nutrido suficientemente en su estado larvario.
  • ... La mayoría de las veces no tiene nada que ver (la oligospermia) con la potencia viril. A algunos hombres que solo producen muy pocos o ningún espermatozoide, se les empina como a los ciervos, mientras que otros, casi impotentes, tienen eyaculaciones tan abundantes y fértiles que bastarían para repoblar Europa occidental; la conjunción de estas dos cualidad basta para caracterizar el ideal masculino promovido por las producciones pornográficas.
  • ... pero en realidad no le gustaban realmente los niños, nunca le habían gustado de verdad, y a él tampoco le gustaban, si se paraba a pensarlo, no le gustaba su egoísmo natural y sistemático, su desconocimiento original de la ley, su inmoralidad absoluta que obligaba a una educación agotadora y casi siempre infructuosa. No, decididamente no le gustaban los niños, los cachorros humanos...
  • ... Más en general, parecía llevar bastante mal su nueva situación económica, como suele suceder a las personas de extracción humilde: la fortuna solo hace felices a quienes han conocido siempre cierta holgura, a los que se han preparado para ella desde la infancia; cuando se abate sobre alguien que ha vivido comienzos difíciles, el primer sentimiento que le invade, hasta que llega a sumergirle por completo, es simplemente el miedo.

 

Enlace directo a los fragmentos de El mapa y el territorio de Michel Houellebecq:

Acceso directo a los fragmentos de El mapa y el territorio de Michel Houellebecq

 

BREVES FRAGMENTOS DE LIBROS: NAVEGACIÓN -Por inicial del apellido/pseudónimo de los AUTORES  (alfabético)-

 

Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra A Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra B Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra C Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra D Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra E Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra F Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra G
Fragmentos breves
 de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra H Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra I Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra J Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por la letra K Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por letra L Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por letra M Fragmentos breves de autores cuyo apellido o seudónimo comienza por letra N
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