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Fragmentos de libros. LA ROSA DE PARACELSO de Jorge Luis Borges  Cuento I:

Nuestra portada:
MusAlquiHolo AA656
 
VOZ DE LA FOTO. La frase "Paracelso pidió a su Dios... que le enviara un discípulo." parece que no es del todo precisa. Según uno cree haber oído, los maestros de la Magia son los que buscan un (su) discípulo al que transmitir el conocimiento para que este no se pierda con su muerte; y, sin embargo, en Alquimia, es el discípulo-adepto el que está obligado a la búsqueda de su Maestro si desea encontrar a quien le guíe en el aprendizaje de la Obra. Quizás no sea así o quizás Paracelso -o el Paracelso para Borges- era más mago que alquimista. Como no lo sabemos a ciencia cierta, como no queda muy explícito en el cuento quien es el que busca a quien y, además, respetamos mucho sendas Artes como para decir nada más, silénciese aquí sin más palabras nuestra voz.
Holograma. Museo de Alquimia.  Córdoba     © LCJ 2019  
 
  
Cuentos casi perfectos.
 
 

De Quincey: "Writings", XIII, 345.  En su taller, que abarcaba las dos habitaciones del sótano, Paracelso pidió a su Dios, a su indeterminado Dios, a cualquier Dios, que le enviara un discípulo.

Atardecía. El escaso fuego de la chimenea arrojaba sombras irregulares.

Levantarse para encender la lámpara de hierro era demasiado trabajo. Paracelso, distraído por la fatiga, olvidó su plegaria. La noche había borrado los polvorientos alambiques y el atanor cuando golpearon la puerta. El hombre, soñoliento, se levantó, ascendió la breve escalera de caracol y abrió una de las hojas. Entró un desconocido. También estaba muy cansado. Paracelso le indicó un banco; el otro se sentó y esperó. Durante un tiempo no cambiaron una palabra.

El maestro fue el primero que habló...

...

 
        Continuar cuento    (Continuar con el Cuento de "La rosa de Paracelso" ) 

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