RotuloLosfragmentos

Lo último en Fragmentosdelibros.com

NUEVAS INCORPORACIONES

Enlaces directos en las imágenes

Fragmentos de Confesiones de un gánster económico.
John Perkins
Fragmentos de Confesiones de un gánster económico. John Perkins

Final de Fortunata y Jacinta.
Benito Pérez Galdós
Final de Fortunata y Jacinta. Benito Pérez Galdós

Pájaros a punto de volar. RELATO
de Patricia Highsmith
Pájaros a punto de volar. RELATO. de Patricia Highsmith

Una habitación propia. Fragmentos
de Virginia Woolf
Una habitación propia. Fragmentos.  de Virginia Woolf

 

 

NUEVAS PORTADAS
Manual de técnicas narrativas. Comienzo
de Manuel Páez
Manual de técnicas narrativas de Manuel Páez. Comienzo

Miedo y asco en Las Vegas. Comienzo
de Hunter S. Thompson
Comienzo de Miedo y asco en Las Vegas. Hunter S. Thompson

Asesinato en la Catedral Final
de T.S. Eliot
Final de Asesinato en la Catedral de T.S. Eliot.

Los detectives salvajes Final
de Roberto Bolaño
Final de Los detectives salvajes de Roberto Bolaño.

DedoIndice

 

Fragmentos de libros. LOS PERROS DE TESALÓNICA de Kjell Askildsen  Fragmentos I:

Nuestra portada:
ZaraYTortuga800c
"La rutina asfixia a hombres y mujeres, los aliena en su convivencia: la pareja se convierte en un monstruo bicéfalo de cinismo y el individuo se queda entonces irremediablemente solo, petrificado en un gesto de solidaridad hueca..."    (De la reseña en esta edición). 
Juegos excluyentes     © LCJ 
 
Fragmentos de libros
 
 
(Bajo este título, la editorial Lengua de Trapo, ha reunido siete excelentes relatos breves. 
Ofrecemos completos dos de los más reconocidos:
Los perros de Tesalónica y La excursión de Marín Hansen)

 

           LOS PERROS DE TESALÓNICA 

 

             TOMAMOS EL CAFÉ de la mañana en el jardín. Apenas hablamos. Beate se levantó y colocó las tazas en la bandeja. Será mejor subir los sillones a la terraza, dijo. ¿Por qué?, pregunté yo. Seguro que va a llover, contestó. ¿Llover?, dije, no hay ni una nube en el cielo. Hace bochorno, ¿no te parece? No, contesté. Tal vez me equivoque, repuso ella. Subió a la terraza y entró en el salón. Yo seguí sentado un cuarto de hora más, luego me subí un sillón a la terraza. Permanecí unos instantes contemplando el bosque al otro lado de la valla, pero no había nada que ver. A través de la puerta abierta de la terraza oí canturrear a Beate. Seguro que ha oído el parte meteorológico, pensé. Volví a bajar al jardín y me acerqué a la parte delantera de la casa, al buzón junto a la puerta negra de hierro forjado. Estaba vacío. Cerré la puerta, que por alguna razón se había quedado abierta; entonces vi que alguien había vomitado justo al lado. Me sentí indignado. Coloqué la manguera en el grifo de la pared, lo abrí a tope y luego arrastré la manguera hasta la puerta. El chorro no dio del todo en el blanco, y una parte del vómito salió disparada hacia el jardín, el resto se dispersó por el asfalto. No había cerca ningún sumidero, de modo que sólo conseguí alejar la sustancia amarillenta unos cuatro o cinco metros de la puerta. Pero fue un alivio conseguir apartar un poco aquella porquería...
...

 Continuar fragmentos    (Continuar con los fragmentos de "Los perros de Tesalónica" )

                        

Comparta, si lo considera de interés, gracias:         

          Contáct@ con

 fragmentosdelibros.com 

     FormContacto

         

             El Buda lógico

ElBudaLogico Servi

         

                      Usted

UstedModulo

         

© 2020 fragmentosdelibros.com. Todos los derechos reservados. Director Luis Caamaño Jiménez

Please publish modules in offcanvas position.