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TEXTO DE PORTADA:  Agua, limo, patos, juncos...
Río Júcar desde el puente de la calle Colón (Cuenca-España)    © LCJ 2016

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p30

... Tras una ausencia cuyo término coincidió con los primeros indicios migratorios de las aves invernizas, volvió el normando a sus cotas marismeñas en compañía de una adolescente más bien andrajosa, de edad de dieciséis años a lo sumo (cuando ya él debía andar por los treinta y ocho) zafia y asustadiza, no carente de cierta agresiva sazón corporal y de una especie de huraña hermosura filtrándose por la cochambre, con cuyos menesterosos padres, deudos o pupileros debió cerrar el normando algún ignominioso trato.

Orzaba la luz sobre el chamizo cuando lo avistaron desde unos alcores, y el normando, que durante todo el camino no había dado pruebas de ninguna soliviantada virilidad (amordazado tal vez el deseo por la inminencia de su cumplimiento), al llegar a la altura de una heredad de la que se había posesionado por fuero de ocupante, volvió a sentir rebrotar con lastimosa saña el empellón de la carne. Pero quiso asomarse una vez más, sin embargo, al talud de la calzada antes de conducir a su medrosa compañera a lo que iba a empezar siendo cobijo de rudas y no consumadas bodas.

Ya de vuelta al chozo, arrimó los pocos enseres que habían traído de Zapalejos junto al fogón y, sin decirle nada que ella pudiese comprender, sin que mediara ninguna previa tramitación de intimidades, sin violencias tampoco, tumbó a la adolescente sobre el petate y, ya encima de ella, le hurgó entre las ropas con tosca y vacilante mano. La muchacha parecía sumisa y como alobada: se dejó tocar y lamer la boca y el pecho con un resignada y tal vez habitual laxitud, pero cuando el normando, ya cegado de sofocos, quiso separarle las piernas, la muchacha se revolvió poseída de un supitaña ferocidad, y si bien ya había acabado él renunciando a su presa en las estribaciones de un prematura eyaculación, aún siguió ella forcejeando inútilmente y mugiendo como un animal malherido...

...

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