UN BUEN LIBRO PARA LEER: La mujer justa   (1941/1949)

LaMujerJusta

 

  Sándor Marai 

  Editorial Salamandra (2005)

  Traducción: Agnes Csomos 


 

 

Fragmentos de libros:

 

     Únicamente los artistas despertaban su admiración. Decía que, de entre los hijos de Dios, son ellos los que han elegido la tarea más ardua.

     Hace falta una fuerza sobrehumana para vivir contra la propia naturaleza.

LaPiedadDuomo     Cuando uno empieza a llorar, es que está intentando engañar al prójimo. En ese momento, el curso de los acontecimientos ya ha concluido. No creo en el llanto. El dolor no tiene lágrimas ni palabras.

     La Piedad en el Duomo. El rostro de la figura principal del grupo es el del anciano Miguel Ángel.

    En general, creo que las personas pueden hacer cualquier cosa cuando liberan sus instintos. Tanto lo malo como lo maravilloso.

   

    -   Luego dejé de comer, pasé un año tomando un poco de té.

    -  ¿Qué quiere decir?

    -  En el pueblo lo hacían antiguamente… Uno deja de hablar y de comer hasta que la otra persona lo hace.

  -  ¿Hace el qué?

  -   Lo que uno quiere

  -  ¿Y funciona?

   Se encogió de hombros.

  -   Si funciona. Pero es pecado.

 

Judit pertenece a la especie más peligrosa porque hay mujeres a las que se puede llevar a cenar a restaurantes de lujo donde sirven marisco y champán. Esas son inofensivas. Y luego están las que prefieren ayunar… Esas son las peligrosas.

Es como si el fuego del entusiasmo se hubiera apagado en toda la tierra. En el fondo del corazón humano yacen aún los recuerdos de un mundo feliz, soleado y juguetón donde el deber era a la vez diversión y el esfuerzo era agradable y sensato. Quizás los griegos… sí, ellos quizá fueron felices… Se mataban entre ellos igual que mataban a los extranjeros… y sin embargo poseían ese jovial y desbordante sentido de la comunidad, pues eran cultos en el sentido más profundo, más incluso de la palabra; todos eran cultos, hasta un alfarero… En cambio, nosotros, no vivimos en una auténtica cultura, lo nuestro es una civilización de masas, anodina, mecanizada y enigmática. Todos se llevan su parte, pero a ninguno le proporciona verdadera felicidad. Con voluntad, todos pueden tomar un baño caliente, si de verdad quieren pueden contemplar cuadros, escuchar música, conversar con alguien que está en otro continente, las leyes de la era moderna protegen los derechos e intereses tanto de los pobres como de los ricos… Pero ¡fíjate en sus caras! ¡Cuánta desconfianza, tensión, inseguridad y hostilidad hay en las caras descompuestas de las personas vayas donde vayas, en comunidades grandes y pequeñas, en el mundo entero! Toda esa tensión se debe a la soledad. La soledad se puede explicar y todos los argumentos son válidos, la pena es que ninguno consigue acertar la causa… Y cuanto más se empeñen los políticos en construir comunidades cada vez más ratifícales en el seno del mundo humano, cuanto más se eduque a los niños en ese sentido forzado de comunidad, tanto más despiadada será la soledad de sus almas.

      Humildad y Conocimiento de uno mismo. Ese es el secreto.

     La palabra humildad quizá sea demasiado importante. Para alcanzarla hay que saber perdonar, estar en gracia, y ese es un estado de ánimo excepcional. En la vida diaria basta con que seamos modestos y nos esforcemos en conocer nuestros verdaderos deseos e inclinaciones, y en admitirlas sin sentir vergüenza. Y en conciliar nuestras aspiraciones con las posibilidades que nos ofrece el mundo.

     La vida no puede ocuparse del individuo… solo puede atender al grupo, a todos en conjunto, porque es en la totalidad donde expresa y comunica algo. Poco a poco, se fueron esfumando todos los sentimientos y todas las emociones. No quedó más que el sentido de la responsabilidad. Eso es todo lo que le queda a un hombre de cualquier experiencia.

     Pues sí, quien debe cumplir una misión siempre está solo. Pero no estoy seguro de que esa soledad sea un motivo de sufrimiento.

     Hasta cierto momento en nuestra vida, la soledad nos parece un castigo, nos sentimos como el niño al que dejan solo en un cuarto oscuro… Pero un día nosotros también nos hacemos adultos y descubrimos que, en la vida, la soledad, la verdadera, la elegida conscientemente, no es un castigo, ni siquiera una forma enfermiza y resentida de aislamiento, sino el único estado digno del ser humano.

    … Pero estaba todo el día con el pensamiento fijo en el cigarrillo que no había encendido. Un día hay que mirar al diablo a los ojos y resignarse a su debilidad, aceptar que si necesita…

    “Puede que no sea un héroe, pero tampoco soy un cobarde porque tengo el valor de vivir mis propias pasiones".

    Hay una ordenación invisible en la vida: cuando la situación requiere que se lleve a cabo algo determinado, las circunstancias se convierten en cómplices, sí, e incluso el lugar y los objetos, y las personas cercanas se ponen en connivencia inconsciente con la situación.

   El que madura se siente siempre solo. Un hombre que padece soledad puede reaccionar de varios modos; puede sentirse herido, lleno de resentimiento, entonces fracasa definitivamente y puede resignarse y hacer las paces con el mundo.

    A Lázar le gustaba mucho El Sueño, una obra de teatro de Strindberg: 

   Hay un personaje cuyo mayor deseo es que la vida le conceda una caja de pesca verde. El personaje envejece, le pasa la vida por encima y, por fin, los dioses se apiadan de él y deciden regalarle la caja de pesca… Y entonces el personaje, con el tan deseado presente en las manos, se acerca al proscenio, observa durante un buen rato la cajita y luego, con profunda tristeza dice: 

   - “No era este verde. 

 

 

 

 
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