FRAGMENTOS DE LIBROS: Vislumbres de la India (1995)

                                                             (Un diálogo con la condición humana)

Vislumbres India

  

 Octavio Paz.  Mexico

 Editorial     Seix Barral - Biblioteca Breve. 

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Fragmentos:

 

De: LOS ANTÍPODAS DE IDA Y VUELTA

       Llegamos a Bombay una madrugada de noviembre de 1951. Recuerdo la intensidad de la luz, a pesar de los temprano de la hora; recuerdo también mi impaciencia ante la lentitud con que el barco atravesaba la quieta bahía. Una inmensa masa de mercurio líquido apenas ondulante; vagas colinas a lo lejos; bandadas de pájaros; un cielo pálido y jirones de nubes rosadas. A media que avanzaba nuestro barco, crecía la excitación de los pasajeros. Poco a poco brotaban las arquitecturas blancas y azules de la ciudad, el chorro de humo de una chimenea, las manchas ocres y verdes de un jardín lejano. Apareció uin arco de piedra, plantado en un muelle y rematado por cuatro torrecillas en forma de piña. Alguien cerca de mí y como yo acodado a la borda, exclamó con júbilo: «The Gateway of India»

       Mi repentina fascinación no me parece insólita: en aquel tiempo yo era un joven poeta bárbaro. Juventud, poesía y barbarie no son enemigas; en la mirada del bárbaro hay inocencia, en la del joven, apetito de vida y en la del poeta hay asombro.

       Nueva Delhi es la última de una serie de ciudades, edificadas en la misma área. Las más antigua, de la que no quedan vestigios, se llamó Indrapashta, según se dice en el poema épico Mahabharata. Se supone que floreció mil quinientos años antes de Cristo. La ciudad que precedió a Nueva Delhi fue obra del emperador Shah Hajan, nieto de Akbar y al que le debemos el Taj Majal, de fama universal. Old Delhi, como se llama ahora a la ciudad de Shah Jahan, aunque dañada por la plétora de habitantes y la pobreza, contiene edificios muy hermosos, por desgracia maltratados por el tiempo y la incuria.

      

       … Al oírlos, recordé la anécdota después de la batalla final que profetizan los libros santos, entre los escombros y los cadáveres, avanzan dos hombres, los únicos sobrevivientes. Apenas se encuentran, comienzan a discutir: Uno es un hindú adepto del Vedanta; el otro un cristiano, un tomista. Al ver al hindú, el cristiano repite: el mundo es un accidente; nació del fiat lux divino; fue creado u, como todo lo que tiene un principio, tendrá un fin: la salvación está más allá del tiempo. El otro responde: este mundo no tuvo principio ni tendrá fin; es necesario y autosuficiente; no lo alteran los cambios; es, ha sido y será siempre idéntico a sí mismo. No se sabe cómo terminó el diálogo. Mejor dicho: el diálogo continúa...

       … Creo que tenían razón: a mí me parece claro que Indira, movida por el demonio de la política, encendió el fuego que la quemó. Pero la verdad profunda era y es muy distinta; no puede reducirse a una cuestrión de personas pues pertenece a la historia de ese país. Los indios lograron en el pasado crear una gran civilización; en cambio, no pudieron constituirse en una nación unificada ni crear un estado nacional. Las fuerzas centrífugas de la India son viejas y poderosas; no han destrozado al país porque, sin proponérselo, se neutralizan unas a otras.

 

De RELIGIONES, CASTAS, LENGUAS

       … Pero la peculiaridad más notable y la que marca a la India no es de índole económica o política sino religiosa: la coexistencia del islam y el hinduismo. La presencia del monoteísmo más rico y matizado es, más que una paradoja histórica, una herida profunda. Entre el islam y el hinduismo no solo hay oposición sino incompatibilidad. En el primero, la teología es simple y estricta; en el hinduismo, la variedad de sectas y doctrinas provoca mareo. Mínimo de ritos entre los musulmanes; proliferación de ceremonias entre los hindúes. El hinduismo es un conjunto de ceremonias complicadas y el islam es una fe simple y clara. El monoteísmo islámico afirma de modo categórico la preeminencia del uno: un solo Dios, una sola doctrina y una sola hermandad de creyentes, Cierto, el islamismo ha conocido y conoce divisiones pero no son tran profundas ni tan numerosas como las del hinduismo. Este último no solo acepta la pluralidad de dioses sino de doctrinas (darsanas), sectas y congregaciones de fieles. Algunas de estas hermandades de creyentes –verdaderas religiones dentro de la gran religión pluralista que es el hinduismo- se acercan al monoteísmo cristiano, como l de los adeptos de Krishna; otras hacen pensar en el politeísmo original de los pueblos indoeuropeos: dioses guardianes del orden cósmico, dioses guerreros y dioses de la agricultura y del comercio. En un caso, un dios creador; en el otro, la rueda de las sucesivas eras cósmicas con su cortejo de dioses y humanidades.

       …El amor abre los ojos al entendimiento y el mundo de apariencias que es este mundo se transforma en un mundo de apariciones. Todo lo que tocamos y vemos es divino. Esta síntesis entre el panteísmo y el monoteísmo, es decir, entre la creencia en la divinidad de la creación (el mundo) y la creencia en un Dios creador, fue el fundamento, siglos después, del pensamiento de grandes poetas místicos de la India, como Tukaram y Kabir.

       (Sobre Dara Shijoh)

       … sus obras lo revelan como un espíritu que buscaba un puente entre las dos religiones. Estaba seguro de que ese puente era la filosofía de los Upanishad, a la que llamó la «más perfecta de las revelaciones divinas». Su antipatía hacia los ulemas y los mullahs (maestros en la doctrina y la ley islámicas), es la del místico y, asimismo, la del libre pensador ante todas las clerecías. Elogió el silencia y burla de la cháchara clerical:

Dara Shikoh       En el Paraíso no hay mullahs

       ni se oye el ruido de sus discusiones y debates…

       La ejecución de Dara Shikoh por el delito de herejía fue un signo del rumbo funesto que tomarían los acontecimientos. La cuestión religiosa, nunca ausente de los espíritus desde la instauración del sultanato en el siglo XIII, se convirtió en un asunto de vida o muerte. Sin llegar a la actitud ecléctica de Akbar, los emperadores mongoles habían aceptado desde el principio, como un hecho obvio, que gobernaban unos territorios inmensos habitados por una mayoría de idólatras e infieles… Aurangzeb… fue un político astuto y un militar de talento. Sus gustos eran simples y reprobaba con frecuencia el lujo y la ostentación de su padre Shah Jahan. El Taj Mahal le parecía un monumento de impiedad. Sin embargo su largo reinado fue una sucesión de graves errores, guerras insensatas y fútiles victorias. Con él comenzó la decadencia del imperio. Bajo Aurangzeb la división entre hindúes y musulmanes se volvió infranqueable.

       La conquista de la India fue una descomunal hazaña histórica, que duró más de un siglo y en la que intervinieron una sucesión de personalidades extraordinarias. La primera de ellas fue Robert Clive… La Compañía se convirtió más y más en un instrumento de la política de expansión de Gran Bretaña y se decidió que fuese dirigida por un gobernador general… Sin embargo, los ingleses decidieron respetar la institución imperial mongol, representada por el anciano Bahadur Shah II, gran amante de la poesía urdu. En mayo de 1857, estalló un motín en los cuarteles de Meerut, que albergaban un grueso contingente de tropas nativas (cipayos)… acaudillados por Nana Sahib y muchos príncipes y potentados musulmanes. También participaron algunos rajás... entre ellos una intrépida mujer, la rani de Jhansi, y los jefe marathas… La rebelión fue aplastada en menos de un año, a pesar de la inferioridad numérica de las tropas de los ingleses y sus aliados.

       … los historiadores ingleses hablan de motín (The Mutiny), los indios usan la palabra revuelta (The Revolt). No menos revelador es que ninguno de ellos use la palabra revolución. En efecto, no lo fue… La revuelta de 1857 fue un intento fallido y desordenado por volver al estado de cosas anterior al dominio inglés; la independencia de 1947 fue el triunfo de las ideas e instituciones inglesas… sin los ingleses.

       Me he extendido tal vez demasiado sobre la división entre el hinduismo y el islamismo. La verdad es que no había más remedio: el tema es crucial. Pero debo añadir que en la India existen otras comunidades religiosas… y no me refiero a la minoría cristiana, sino a comunidades que viven entre ambas religiones, como los sikhs y, en el otro extremo, los jainitas…

       Otro elemento que deja perplejo al observador es la institución de las castas. Es un fenómeno singular y en verdad único. Aunque tienen algunos parecidos en otros lugares y en otras épocas –por ejemplo, en la antigua Esparta- en ningún lado ha alcanzado tal complejidad ni semejante longevidad… con más de dos mil años de existencia y más de tres mil castas, cada una con características propias, sus rituales y sus divinidades, sus reglas de parentesco y su tabúes sexuales y alimenticios…

       La explicación más coherente original y profunda es la de Louis Dumont… para el que las castas son, ante todo, realidades sociales; familia, lengua, oficio, profesión, territorio; asimismo, son una ideología: una religión, una mitología, una ética, un sistema de parentesco y una dietética. Son un fenómeno que no es explicable sino dentro y desde la visión hindú del mundo y de los hombres.

Tocqueville concluye: «la democracia no solo hace que cada hombre olvide a sus antepaados sino que substrae a sus descendientes y los separa de sus contemporáneos: lo arroja para siempre en sí mismo y, al final, lo encierra enteramente en la soledad de su propia alma». Profecía que se ha cumplido cabalmente en nuestros días.

       Las sociedades modernas me repelen por partida doble. Por una parte, han convertido a los hombres –una especie en la que cada individuo, según todas las filosofías y religiones, es un ser único- en una masa homogénea: los modernos parecen todos salidos de una fábrica y no de una matriz. Por otra, han hecho un solitario de cada uno de esos seres. Las democracias capitalistas no han creado la igualdad sino la uniformidad y han sustituido la fraternidad por la lucha permanente entre los individuos…

       Al lado de los factores geográficos, políticos y económicos… hay que tener en cuenta otro factor determinante: la religión. El hinduismo se extendió por todo el subcontinente. El proceso fue lento… duró sin duda cientos de años, tal vez dos milenios… El hinduismo es una religión que no convierte a los individuos pero que absorbe a las comunidades y tribus, con sus dioses y ritos… La casta nació de la combinación de todos estos factores etnográficos, geográficos, históricos y religiosos. Es un fenómeno social cuyo fundamento es religioso, la pureza, a su vez fundada en la ley kármica: somos la consecuencia de nuestras vidas pasadas. Por esto, nuestros sufrimientos son, simultáneamente, reales e irreales: pagamos una deuda y así nos preparamos para una reencarnación más feliz.

       … No menos desconcertante es la pluralidad de lenguas, unas indoeuropeas otras dravidias, tibetanas y aborígenes. La Constitución de la India reconoce catorce lenguas pero el número es mucho mayor. Según el Linguistic Survey of India de 1927, en ese año se hablaban 179 lenguas y 544 dialectos…

 MapaLenguasIndia

De UN PROYECTO DE NACIÓN.

       La India es un museo etnográfico e histórico. Pero es un museo vivo y en el que coinciden la modernidad más moderna con arcaísmos que han sobrevivido milenios… ¿la India es realmente una nación? La respuesta no es inequívoca… además de ser una civilización, la India es un Estado, heredero del British Raj; en seguida, es una gran democracia. En realidad, desde una perspectiva histórica y política, la India es una Commonwealth, una confederación o unión de pueblos y naciones, siempre en peligro de fragmentación pero que, una vez pasada la tragedia de la división en 1947, ha resistido a las tendencias centrífugas…

       … (Similitudes en cuanto al sentido de nación de la India con respecto a México)

       … Sobre la historia de la India.

       … Sobre la dominación inglesa.

       … Sobre Gandhi.

       … Sobre la fusión entre la política y la religión.

       Ni los indios ni los mexicanos reniegan de su pasado: lo recubren y lo repintan. Es un proceso no enteramente consciente y de ahí su eficacia: nos pone al abrigo de la crítica. Es una vacuna psicológica. En un folleto de turismo las escultura eróticas de los templos de Konarak y Khajuraho se describen como una suerte de propaganda destinada a estimular las uniones matrimoniales en una época en que la boga de ascetismo amenazaba con desplomar al país. En el trantrismo, el coito prolongado y sin emisión de semen es un rito para alcanzar la iluminación…  El nacionalismo no es un dios jovial: es Moloch empapado en sangre. En general, los excesos del nacionalismo se originan por el culto que profesas sus creyentes a la homogeneidad: una sola fe y una sola lengua para todos. Un slogan comercial popular expresa muy bien este anhelo: «¡Como México no hay dos!». Pero en la India conviven varios nacionalismos y todos combaten entre ellos. Uno, el nacionalismo hindú, quiere dominar a los otros y someterlos a su ley, como Aurangzeb, solo que al revés, hace más de tres siglos. Otro, en Cachemira, quiere unirse a un Estado hostil, Paquistán. Ignora así la experiencia de Bangladesh: la religión puede unir a los pueblos si, además, estos comparten una lengua, una tradición y una historia común. No es el caso de Cachemira. Otros, como los sikhs y los tamiles, son separatistas. Por su parte, los musulmanes pretenden substraerse a varios preceptos legales cuando están en contradicción con los mandamientos de la Sharia. Una musulmana divorciada pidió la pensión que concede la ley india; la Corte de Justicia dictaminó en su favor pero Rajiv Gandhi, temeroso de enajenarse el voto de los musulmanes, desobedeció el mandato legal. Se violó así un principio fundamental del derecho moderno en todas las democracias: la igualdad ante la ley, sin distinción de sexo, raza o religión.

 

De LO LLENO Y LO VACÍO.

… Sin embargo hubiera preferido escribir sobre lo que amo y siento: la India no entró en mí por la cabeza sino por los ojos, los oídos y los otros sentidos… la cocina india…entreví que su secreto no consiste en ser una mezcla de sabores sino una graduación hecha de oposiciones y conjunciones a un tiempo violentas y sutiles. No sucesión, como en Occidente, sino conjuntición. Es una lógica que rige a casi todas las creaciones indias. La música fue otra iniciación, más larga y más noble… la escultura… El mundo de lo sagrado cotidiano y de la poesía diaria. El amor a los objetos que participan de las funciones del talismán, el utensilio y el juguete es una vertiente de la sensibilidad india; la otra es la afición a las nomenclaturas y las enumeraciones, trátese de formas, sabores y sensaciones o de conceptos y figuras gramaticales. La lógica, la gramática, la estética y la erótica coinciden en la predilección por los catálogos y las clasificaciones. Los tratados de erótica son diccionarios de posturas, caricias y sensaciones.

       Al mismo tiempo, la pasión por la unidad. No es una casualidad que el pensamiento indio hay descubierto el cero; tampoco que lo hay visto, simultáneamente, como un concepto matemático y una realidad metafísica…

       … La poesía.

       … La erótica hindú…

Krhina, Shiva y Durga… Según la ética tradicional, son cuatro los fines de la vida humana: artha, karma, dharma  y moksha (o mutki). El primero se refiere a la vida práctica, al mundo de las ganancias y de las pérdidas, los éxitos y los fracasos; el segundo, dominio del placer y la vida sexual, no está regido por el interés sino por el deseo; el tercero comprende a la vida superior: el deber, la moral y los principios que norman la conducta de cada uno frente a su familia, su casta y la sociedad; el cuarto consiste en la liberación de las cadenas de la existencia…


      … La apsara y la yakshi equilibran la balanza: la hermosura física también posee una irradiación que, as u manera, es magnetismo espiritual. El pueblo indio no es resignado ni ascético. Con frecuencia ha sido violento y la sensualidad es un rasgo prominente en su arte y en sus costumbres. Pasividad y ascetismo son una cara de la medalla. Pasividad también se llama amor activo por las ideas; ascetismo es asimismo erotismo y, muchas veces, violencia: Krishna, Shiva, Durga, son dioses enamorados y combativos. El genio indio es amor por la abstracción más alta y, simultáneamente pasión por la imagen concreta…

 

 

CONCLUSIONES Y DESPEDIDA.

 

 

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