Title FinalesdeLibros

 
Lo último en Fragmentosdelibros.com

NUEVAS INCORPORACIONES

Enlaces directos en las imágenes

Fragmentos de Cerca del corazón salvaje.
Clarice Lispector
Fragmentos de Cerca del corazón salvaje. Clarice Lispector

Fragmentos de Tres pisadas de hombre.
Antonio Prieto
Acceso directo a los fragmentos de Tres pisadas de hombre. Antonio Prieto

Final de Mis chistes, mi filosofía.
Slavoj Žižek
Acceso directo a los fragmentos de Mis chistes, mi filosofía. Slavoj Žižek

Comienzo de Hombres buenos.
Arturo Pérez-Reverte
Hombres buenos de Arturo Pérez-Reverte. Comienzo.

 

 

NUEVAS PORTADAS
Final de Tiempo de silencio
Luis Martín Santos
Final de Tiempo de silencio de Luis Martín Santos

Comienzo de El árbol de la ciencia
Pío Baroja
Fragmentos de El árbol de la ciencia de Pío Baroja

Fragmentos de El Jardín de la pólvora
Andrés Trapiello
Fragmentos de El Jardín de la pólvora de Andrés Trapiello

Fragmentos de La nada cotidiana
Zoé Valdés
Fragmentos de La nada cotidiana de Zoé Valdés

DedoIndice

 

Fragmentos de libros. CIEN AÑOS DE SOLEDAD de Gabriel García Márquez  Final I:

Nuestra portada:
VasoSuelo800
TEXTO DE PORTADA:  Casi solamente una sombra.
  Vaso tirado. Vallecas (Madrid)  © LCJ

 IconoFraLib ... algo decimos de Cien años de soledad

finales de libros. 

      … El cantinero, que tenía un brazo seco y como achicharrado por haberlo levantado contra su madre, invitó a Aureliano a tomarse una botella de aguardiente, y Aureliano lo invitó a otra. El cantinero le habló de la desgracia de su brazo. Aureliano le habló de la desgracia de su corazón, seco y como achicharrado por haberlo levantado contra su hermana. Terminaron llorando juntos y Aureliano sintió por un momento que el dolor había terminado. Pero cuando volvió a quedar solo en la última madrugada de Macondo, se abrió de brazos en la mitad de la plaza, dispuesto a despertar al mundo entero, y gritó con toda su alma:

   -¡Los amigos son unos hijos de puta!

     Nigromanta lo rescató de un charco de vómito y de lágrimas. Lo llevó a su cuarto, lo limpió, le hizo tomar una taza de caldo. Creyendo que eso lo consolaba, tachó con una raya de carbón los incontables amores que él seguía debiéndole, y evocó voluntariamente sus tristezas más solitarias para no dejarlo solo en el llanto. Al amanecer, después de un sueño torpe y breve, Aureliano recobró la conciencia de su dolor de cabeza. Abrió los ojos y se acordó del niño...

    ...

Espiral LM  Continuar ...

Comparta, si lo considera de interés, gracias:    

          Contáct@ con

 fragmentosdelibros.com 

     FormContacto

         

             El Buda lógico

ElBudaLogico Servi

         

                      Usted

UstedModulo

         

© 2020 fragmentosdelibros.com. Todos los derechos reservados. Director Luis Caamaño Jiménez

Please publish modules in offcanvas position.