CucharaSaturada

Lo último en Fragmentosdelibros.com

NUEVAS INCORPORACIONES

Enlaces directos en las imágenes

Fragmentos de La balada del café triste.
Carson McCullers
Fragmentos de La balada del café triste. Carson McCullers

Fragmentos de Niebla.
Miguel de Unamuno
Fragmentos de Niebla. Miguel de Unamuno

Comienzo de Lazarillo de Tormes.
Anónimo
Acceso directo al comienzo de Lazarillo de Tormes

Todo lo que hay. Comienzo
de James Salter
Todo lo que hay de James Salter. Comienzo.

 

 

NUEVAS PORTADAS
Sobre héroes y tumbas Final
de Ernesto Sábato
Final de Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato

A sangre y fuego Prólogo
de M.Chaves Nogales
Prólogo de A sangre y fuego de M.Chaves Nogales

El guardián entre en centeno Fragmentos
de J.D. Salinger
Fragmentos de El guardián entre en centeno de J.D. Salinger

Esperando a Godot. Comienzo
de Samuel Beckett
Esperando a Godot de Samuel Beckett. Comienzo

DedoIndice

 

Fragmentos de libros. LA ROSA DE PARACELSO de Jorge Luis Borges  Cuento I:

Nuestra portada:
MusAlquiHolo AA656
 
VOZ DE LA FOTO. La frase "Paracelso pidió a su Dios... que le enviara un discípulo." parece que no es del todo precisa. Según uno cree haber oído, los maestros de la Magia son los que buscan un (su) discípulo al que transmitir el conocimiento para que este no se pierda con su muerte; y, sin embargo, en Alquimia, es el discípulo-adepto el que está obligado a la búsqueda de su Maestro si desea encontrar a quien le guíe en el aprendizaje de la Obra. Quizás no sea así o quizás Paracelso -o el Paracelso para Borges- era más mago que alquimista. Como no lo sabemos a ciencia cierta, como no queda muy explícito en el cuento quien es el que busca a quien y, además, respetamos mucho sendas Artes como para decir nada más, silénciese aquí sin más palabras nuestra voz.
Holograma. Museo de Alquimia.  Córdoba     © LCJ 2019  
 
  
Cuentos casi perfectos.
 
 

De Quincey: "Writings", XIII, 345.  En su taller, que abarcaba las dos habitaciones del sótano, Paracelso pidió a su Dios, a su indeterminado Dios, a cualquier Dios, que le enviara un discípulo.

Atardecía. El escaso fuego de la chimenea arrojaba sombras irregulares.

Levantarse para encender la lámpara de hierro era demasiado trabajo. Paracelso, distraído por la fatiga, olvidó su plegaria. La noche había borrado los polvorientos alambiques y el atanor cuando golpearon la puerta. El hombre, soñoliento, se levantó, ascendió la breve escalera de caracol y abrió una de las hojas. Entró un desconocido. También estaba muy cansado. Paracelso le indicó un banco; el otro se sentó y esperó. Durante un tiempo no cambiaron una palabra.

El maestro fue el primero que habló...

...

 
        Continuar cuento    (Continuar con el Cuento de "La rosa de Paracelso" ) 

Comparta, si lo considera de interés, gracias:    

          Contáct@ con

 fragmentosdelibros.com 

     FormContacto

         

             El Buda lógico

ElBudaLogico Servi

         

                      Usted

UstedModulo

         

© 2020 fragmentosdelibros.com. Todos los derechos reservados. Director Luis Caamaño Jiménez

Please publish modules in offcanvas position.