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Entrevista a Paco Cano

Presidente del club de ajedrez Valdenarro

El ajedrez, como la música, como el amor, tiene la virtud de hacer felices a las personas”

   Publicada en el periódico NHU Lavapiés, Latina, Embajadores en invierno de 2018.  Entrevista e imágenes: Luis Caamaño Jiménez

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P. Paco, ¿de qué puede salvar el ajedrez?

R. Yo puedo decir que el ajedrez puede ser terapéutico porque llega a ofrecer algún alivio primero y una disciplina para superar determinados problemas personales después, sobre todo si llegas a él de la mano de un club. Yo al menos lo viví así cuando descubrí Valdenarro. Estaba viviendo un momento muy muy difícil. Llevaba mucho tiempo en el paro, y no salía del círculo vicioso del “No valgo para nada” “¿Dónde estoy? ¿Qué hago?”. Estas dudas muchas veces las resuelve la religión pero a mí me ayudó el ajedrez. Primero encontré ayuda en un entorno diferente al apoyo emocional de la familia y los amigos, de personas que yo no conocía pero que con el ajedrez encontré un espacio común de entendimiento, un lugar “de acogida”, como supuso Valdenarro. Pero propiamente el ajedrez como juego me supuso mantener la cabeza ocupada en algo que me abstraía de esos pensamientos que me hacían tanto daño, pero además, noté que el ajedrez, si quería jugarlo mejor, debía aprender a planificar, a ser metódico, trabajar, estudiar, ordenar ideas y estas fueron actitudes que me vi aplicándolas a mi vida personal y que me ayudaron a escapar de aquel pozo.

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P. Entonces el ajedrez para los niños…

R. Pues claro, es un tema muy reiterado pero en el que hay que seguir insistiendo. Muchas pruebas de profesiones han demostrado que aquellos niños que estudian ajedrez tienen mejor rendimiento que aquellos niños que estudian ajedrez tienen mejor rendimiento académico que aquellos que no lo hacen. Y no es extraño, además de las ventajas que te he apuntado antes, hay que añadir que con el ajedrez se aprende a respetar al contrario, a ceñirte a unas reglas igualitarias, a contar solo con tu propia fuerza y no echar la culpa de una derrota a un tercero. Ayuda a concentrarte, a buscar equilibrio, a abstraer posiciones de las piezas en tu mente antes de que se plasmen en el tablero, a calcular y todo ello sin hacer distinción de sexo ni de edad… Es una herramienta fantástica. Y ojo, para las personas mayores no digamos, los beneficios son tremendos. No puedo comprender cómo el ajedrez no es obligatorio como materia lectiva o cómo no es una actividad común en los centros de mayores. Es un misterio.

   Estamos en la cafetería de un hotel que de pronto se ha llenado de marroquíes que parecen alegres y que hablan muy alto, se dicen cosas desde tres o cuatro metros de distancia mientras reparten papeles y sobres. No podemos seguir grabando y nos mudamos a un rincón más tranquilo. La pregunta parece obligada..

P. ¿Qué te parece este Lavapiés tan multicultural hoy en día?

 R.   A mí me encanta y yo soy de los que opinan que ha mejorado en muchos aspectos, la cantidad de culturas que se pueden dar en poco espacio. En Lavapiés se pueden hablar hasta 40 idiomas diferentes y no me parece que sea un problema. Yo veo más peligro para la pérdida de la esencia castiza de Lavapiés en que lo estén convirtiendo en un espacio turístico, folklórico, de moda, porque aunque los locales se mantengan, ha cambiado la decoración, los tipos de comida y sobre todo los precios de los comercios, de las consumiciones, de los alquileres… Yo echo de menos, por ejemplo, las tascas antiguas que a mí me encantan en donde además eran los sitios en los que podíamos jugar al ajedrez ante la imposibilidad de contar con un local para jugar. Además, te puedo contar, y es algo que no todo el mundo sabe, que hace diez o quince años en Lavapiés era peligroso andar por algunos sitios. Siendo del barrio, sabías por qué calles no podías andar solo, sobre todo a determinadas horas de la noche. Había bandas que buscaban a personas solas que fueran algo bebidas y le atracaban o se podía llevar una paliza. Un amigo mío incluso puñaladas por una simple cazadora. Estuvo en el hospital a punto de morir. Y eso ha cambiado para bien. Donde sí veo un problema por la transformación del barrio es para las personas mayores. Además del encarecimiento, de la pérdida de esas tascas clásicas donde compartir un chato de vino, se las ve paseando y tienen que ir cambiando de acera porque las terrazas las invaden, el barrio está sucio… Además, es posible que los servicios, el mobiliario urbano, también se esté adaptando a ese nuevo rol del barrio. Como anécdota decir que mi madre, la señora Rosa, al enterarse de esta entrevista me ha pedido que diga que ella ya no recicla (risas) porque se les han llevado demasiado lejos los contenedores y que para tirar una botella... Ya está dicho mamá. Bueno, aparte de anécdotas, es posible que no seamos conscientes de que esto puede estar perjudicando mucho a ese grupo de vecinos tan sensible a los cambios y que no nos demos cuenta.

EnElEspejoConCaballoP. ¿Y qué pasa con el ajedrez en el barrio?

R. Pues mira, hubo un tiempo en el que en el barrio había hasta tres equipos compitiendo en las Ligas Madrileñas y los tres con los mismos problemas: Un local en Lavapiés que sirviera de sede. Hoy somos dos –bueno ya solo existe Valdenarro porque La Corrala-Lavapíes ha tenido emigrar a otro barrio e incluso cambiar de nombre perdiendo ese “Lavapiés” porque el gran problema de los locales persiste. Debes saber que los domingos en los que jugamos la Liga nos podemos desplazar a, por ejemplo, Getafe, Móstoles, Pueblo Nuevo, Moratalaz… dónde existen clubes consolidados con sus locales y que representan al ajedrez de sus barrios. Que nosotros no tengamos un espacio abierto al barrio no solo hace que carezcamos de sede estable para jugar los encuentros como local (que no es lo más importante –ahora pagamos por un espacio cada domingo que jugamos-) sino que año tras año nos enfrentemos al problema del “dónde”, y lo que me parece crucial es que hace que permanezcamos invisibles y que el casi seguro potencial del barrio para el ajedrez se pierda. Si tuviéramos un local abierto y activo para el ajedrez, estoy convencido que muchos vecinos del barrio se acercarían interesados por el ajedrez, con lo que eso tendría de fenomenal para el barrio y para las propias personas. 

P. Pero tú no cejas, inasequible al desaliento… ¿Cuántos años ya?

R. Pues mira, Valdenarro se fundó en el año 1990 y desde entonces ha participado todos los años, todas las ligas, casi al principio hasta con varios equipos en distintas categorías. Aquellos sí eran buenos tiempos….

P. Pero, ¿y tú? Ahora eres su presidente ¿Qué importancia tiene para ti y cuánta para el equipo?

R. Ja, ja., pues llevo 25 años ininterrumpidos. Ser presidente de Valdenarro es un orgullo, pero no creas, no me da demasiado trabajo. Hay periodos en los que hay que correr por los plazos del papeleo, pero lo más crítico, donde tengo que sacar mi experiencia es cuando surgen roces entre algún miembro. Es primordial que Valdenarro siga siendo ese grupo de amigos cuya relación va más allá de las propias partidas. Esa es la esencia de Valdenarro, su milagro, lo que le diferencia de otros clubes, lo que hace que año tras año con un grupo que raramente supera los diez o doce jugadores, Valdenarro se mantenga vivo. Y por ahí no paso. Cuando algo puede romper esa unión es donde tengo que estar más alerta. Y te lo digo porque es una característica que cala hasta en los jugadores que llegan nuevos al club, que son acogidos con los brazos abiertos y que se integran muy bien, sobre todo si les gusta la cerveza (risas). En cuanto a lo que yo significo… Bueno, sabemos que este tipo de asociaciones casi siempre dependen del esfuerzo y el compromiso de una sola persona y que cuando esa persona se va, el grupo se disuelve. Pero en Valdenarro hay personas que me dan un gran apoyo. Decirte que hoy en día está en el club uno de sus fundadores y hay otro más antiguo que yo, Marcos, un gran apoyo moral y sobre todo en el juego porque es un gran teórico. A mí me han tentado alguna vez para jugar en otros clubes más grandes, con más posibilidades, pero para mí Valdenarro es una cuestión sentimental y la gente me importa mucho. Yo creo que en este mundo solo hay que tener una camiseta y esto no se paga ni con dinero ni con nada.

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P. ¿Y por qué crees tú que en España el ajedrez está rezagado, olvidado por los medios de comunicación? ¿Es un problema nuestro carácter?

R. En este país la cuestión del ajedrez siempre ha sido así. El ajedrez es para pensar y no es un espectáculo mediático como, el fútbol, el baloncesto, el tenis. Pero yo creo que el problema se resolvería en parte si tuviéramos un Rafa Nadal del ajedrez o un Pau Gasol, al menos le daría un gran impulso como pasó con el golf con Severiano Ballesteros o actualmente en Noruega, con su campeón del mundo Carlsen. En tanto el ajedrez va a ser de minorías y no escaparemos a que se nos considere como friquis. (Oye, que a mí me lo han dicho más de una vez). Y, desde luego, no soy de los que piensan que sea un problema del carácter español o de pereza mental, sino que yo estoy con lo que apuntó Reti, un conocido gran maestro, que decía que los españoles jugábamos muy bien pero que el tener un clima como el nuestro, invitaba más a salir, al sol, a la fiesta… En Rusia, por ejemplo, es normal que te encierres en invierno a jugar al ajedrez pero en España… Porque, aunque la gente no lo crea, en el ajedrez importa el talento, pero es sobre todo trabajo, trabajo y trabajo. Siempre ha habido y habrá ajedrecistas supremos, únicos, con un talento excepcional como Boby Fischer o Gary Kasparov pero no lo hicieron solo con su talento sino que detrás había mucho, mucho trabajo.

PacoPtaToledoP. Y Paco ¿Es verdad que en ajedrez duelen mucho más las derrotas que en otras disciplinas?

R. Puede ser. Quizás porque no has sido preciso y nada más que tú eres el responsable de la derrota, no puedes culpar a otros. Si tienes experiencia te das cuenta de que a través de su juego se ve cómo es una persona, si es agresiva, tranquila, metódica… Y aunque te parezca mentira que lo diga, yo no he visto otro juego más violento. Una persona contra otra al que no le puedes dirigir la palabra ni tocar. En cambio la fuerza bruta mental que tienes que tener para aguantar una partida de cuatro cinco horas… me parece violentísimo porque es una lucha de personalidades. Decía el gran maestro Tartakower: “Nunca he ganado a una persona sana” Y lo decía porque todos ponemos alguna excusa para la derrota en ajedrez y eso es un síntoma de que sí, duelen mucho, es tu ego personal el que se pone en juego y la lucha real es contra ti mismo. Esa es la clave.

P. Paco, me ha parecido muy instructivo todo lo que nos has contado y, a mí que me gusta el ajedrez, me gustaría alargar esta entrevista, pero no hay más espacio. Gracias por tu tiempo y te pido un colofón para esta charla.

R. Bueno, gracias a vosotros y os animo a seguir con este ilusionante proyecto del periódico. Como yo soy muy de citas, creo que estará bien ésta del gran maestro, Tarrasch: El ajedrez, como la música, como el amor, tiene la virtud de hacer felices a las personas” Y con eso lo resumo casi todo.

 

Madrid, invierno del 2018

 

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